La tecnología está despegando en el sector de la construcción. Los contratistas ya están adoptando nuevas soluciones que les permite obtener resultados más eficientes en términos de energía, una planificación más estricta, un mejor control de calidad, una mayor productividad y trabajar en condiciones más seguras.

Actualmente BIM, gracias a su software de modelado, permite el trabajo colaborativo, anticiparse a los problemas derivados del diseño y generar de forma automática toda la documentación del proyecto.

El uso de drones comerciales, a parte de capturar videos para uso comercial, ya aporta valor realizando el mapeo y monitoreo de la obra, detectando defectos en lugares de difícil revisión, identificando posibles riesgos en términos de seguridad, y otorgando increíbles ventajas en obras de gran extensión.

La impresión en 3D avanza en calidad conseguida y uso de materiales, siendo cada vez más los centros de investigación que trabajan en ello.

Los software de gestión dotan al equipo de redacción y ejecución del proyecto de trasparencia, eficiencia y responsabilidad, siendo determinante en la consecución de los hitos del proyecto y en la puesta en uso del edificio u obra en cuestión.

Las aplicaciones de realidad virtual permiten conocer al usuario final cómo será el producto que va a recibir una vez esté terminado, detectando a tiempo posibles carencias de uso.

La construcción modular, otorga reducciones de coste para el constructor y precios más asequibles para el consumidor gracias a la industrialización del proceso constructivo.

Las nuevas tecnologías también consiguen que nuestros edificios sean cada vez más inteligentes, cualquier persona puede dotar de un mínimo de domótica a su casa gracias a los enchufes inteligentes y apps que los controlan.

La tendencia en los modelos de contratación de obras ha de cambiar. El modelo “Precio cerrado, llave en mano” no funciona. Actualmente los márgenes de ganancia son escasos o inexistentes, haciendo imposible que el constructor persista en el tiempo. Nuevos modelos de contratación más flexibles y sostenibles son necesarios, el modelo Open-Book (OB) es un ejemplo de ello.

El mayor reto al que se enfrenta el sector de la construcción es el de la SOSTENIBILIDAD. Según la ONU, la población de la Tierra crecerá de los actuales 7,5 mil millones a 10 mil millones de personas para 2050. Si consideramos edificios capaces de albergar a 100 personas, necesitamos construir 2315 edificios cada día durante los próximos 30 años para dar cabida a este aumento de población. Esto supondrá un aumento de infraestructuras, un aumento de desechos y requerirá de nuevas formas de organizarnos.  El co-living, ya en desarrollo en grandes ciudades, es un ejemplo de nuevo modelo de organización residencial, revolucionario en términos de espacios compartidos.

Sin duda, el uso de las nuevas tecnologías, formas de construir, formas de organizarnos y modelos de contratación más sostenibles, nos permitirán afrontar el reto de sostenibilidad con mayores garantías de éxito.